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Tatuajes

Al igual que pasa con los pírsins, se ha extendido enormemente la costumbre de tatuarse la piel, bien como medio para disimular sus defectos, como una forma de maquillaje permanente cuando se quieren delinear partes del rostro (ojos, labios o cejas) o para la zona areola-pezón en las reconstrucciones mamarias, o simplemente para decorarla.

Los tatuajes pueden hacerse para  quedar de forma permanente o para llevarse sólo un tiempo. En el primer caso, se realizan, en general, con pistola de tatuar. La técnica requiere que el tatuador actúe en condiciones de absoluta higiene para evitar futuras complicaciones, porque realizarlos implica dejar los pigmentos que componen el tinte usado, en la dermis, donde deben quedar depositados. En los temporales, el tinte colorea la parte más superficial de la epidermis: el estrato córneo (te recuerdo que tienes una breve descripción de la piel en el artículo del blog publicado el 10 de junio).

Vamos a hablar, primero, de los tatuajes permanentes, y después, de los temporales.

Cuidados de los tatuajes permanentes:

El cuidado del tatuaje debe comenzar antes de hacerse. Para evitar infecciones, la piel estará limpia y el tatuador y el tinte deben merecernos las necesarias garantías.

El hecho de tatuarse origina dolor. Su intensidad dependerá del tamaño y la localización del grabado. Suele ser mayor en zonas cercanas a los huesos.

Tras el tatuaje, la zona tratada se ocluye con un vendaje durante un tiempo en el que no debe retirarse. Normalmente durante unas 48 horas, no debe removerse para ver cómo ha quedado, enseñarlo…. Una vez se retira el vendaje, es conveniente adoptar estas medidas hasta que la cicatrización se haya completado:

  • Mantener la zona libre de polvo y suciedad. Evitar tocarla o rascarla.
  • Si aparece eritema o edema se puede aplicar hielo.
  • Lavar el tatuaje suavemente con agua y jabón bactericida,3-4 veces al día, con jabones suaves sin perfume, durante unos 15 días. Secar empapando con suaves golpecitos y sin friccionar.
  • No sumergir la zona tatuada para evitar la maceración de la herida.
  • Evitar la presión sobre la zona tatuada mediante el uso de ropa suave y holgada.
  • No quitar la costra, debe caer sola.
  • Evitar su exposición al sol y tras la cicatrización protegerlo siempre con cremas fotoprotectoras para evitar alergias.
  • Si aparece un dolor persistente, en cualquier momento, en la zona del tatuaje, con eritema agudo, calor, edema o secreción purulenta, acudir al médico.
  • Tras la cicatrización hay que mantener la zona hidratada, hasta un mes después, con cremas emolientes o hidratantes sin perfume.

Complicaciones de los tatuajes permanentes:

Al hacerse el tatuaje se agrede la piel y hasta su curación, queda erosionada y con microheridas. Por eso, inmediatamente después de la técnica, es normal sentir algo de dolor y de escozor en la zona, y es muy que posible que  exude plasma o sangre.

Además, como toda substancia química, extraña,  introducida en la dermis, el pigmento puede dar, con mucha frecuencia, reacciones adversas. Entre ellas destacan las inflamatorias, las granulomatosas y las infecciones. Las reacciones inflamatorias pueden ser inmediatas o retardadas. Las inmediatas, aparecen enseguida, tras hacerse el tatuaje. Suelen ser un fenómeno de adaptación al pigmento infiltrado y son tan corrientes que se debe avisar, de ellas, a la persona que se  tatuó. Lo normal es que duren entre una y tres semanas.  Las retardadas se deben a diversos motivos. Por reacción alérgica al pigmento, pueden verse eccemas en la zona del tatuaje. Son más frecuentes si se utilizan pigmentos rojos que contengan mercurio o reacciones de fotosensibilidad, en forma de erupciones rojas con pequeñas ampollas, por exposición de la zona tatuada al sol. En esta ocasión, se dan más casos con un pigmento de color amarillo. Las reacciones granulomatosas se deben al depósito de partículas de pigmento que acaban formando pequeños granitos llamados granulomas. Los granitos pueden ser planos y aparecer alrededor de la zona de la dermis donde se ha depositado la tinta, o estar un poco  realzados, éstos tienen la particularidad de que pueden aparecer mucho tiempo después de haberse puesto el tatuaje, y que pueden ser problemáticos si se generalizan, o estar más sobreelevados aún, y sangrar fácilmente. Para que pase esto el tatuaje siempre ha de estar cerca de algún cartílago.

Por la posibilidad de que se contraigan infecciones: No está permitido donar sangre hasta 6-12 meses después de realizarse un tatuaje, ya que no son infrecuentes. Están, casi siempre, localizadas (son bacterianas o víricas: superficiales o profundas, a veces con síntomas como fiebre, dolor, sensibilidad en la zona, pus…), pero también se pueden generalizar. Un caso especial son los pacientes con cardiopatías congénitas que adquieren más posibilidades de sufrir endocarditis, por lo que es aconsejable que consulten al cardiólogo, antes de someterse a la práctica,.

Otras reacciones menos frecuentes son los linfocitomas por acceso del pigmento a los ganglios linfáticos de la zona y la hiperplasia (crecimiento anormal) de la piel de la zona tatuada.

Eliminar un tatuaje permanente, ¿Es fácil?

Los tatuajes se pueden intentar eliminar por abrasión, física (dermoabrasión por lija, fresa pulidora) o química (con ciertos ácidos o fenol),  pero estos métodos son poco eficaces y bastante dolorosos. Puede emplearse la cirugía, que da buenos resultados en zonas de piel flexible para tatuajes de pequeño tamaño, pero hoy el método más utilizado son los rayos láser. Este último tratamiento puede dar reacciones desagradables como el cambio de textura de la epidermis, cicatrizaciones excesivas y alteraciones pigmentarias que  pueden permanecer permanentemente.

Una advertencia: Interacción de los tatuajes permanentes con la resonancia magnética

Cuando se someten a resonancia magnética, los tatuados, quizás por el carácter metálico de la mayoría de los pigmentos, pueden sufrir, reacciones adversas (hinchazón o quemazón en la zona tatuada y mala calidad de la imagen obtenida). Por eso es recomendable que estas personas den a conocer que son portadores de tatuajes, antes de realizársela.

Sobre los tatuajes temporales:

Para los tatuajes temporales se utiliza la henna, un pigmento natural rojizo obtenido de las hojas secas de una planta (Lawsonia inermes), cultivada en el norte de África y en Asia, que tiñe la piel de color marrón rojizo. Para realizarla, basta aplicar la henna sobre la piel, generalmente con un pincel. Secará en pocas horas y durará alrededor de un mes. La intensidad del color disminuirá de forma progresiva.

Los tatuajes con henna suelen ser seguros y raramente provocan reacciones alérgicas. Pero, a veces, la henna se adultera con aditivos para acelerar el secado, mejorar la definición y oscurecer su color rojizo. Adicionando parafenilendiamina (PPD)  se consigue la peligrosa henna negra. La PPD puede ocasionar reacciones alérgicas, de tipo eccematoso, que a veces se solucionan espontáneamente pero que pueden ser graves y dejar secuelas.

Además de la alergia puede originarse una pérdida de color de la piel en la zona tatuada (hipopigmentación postinflamatoria) e incluso dejar cicatrices hipertróficas. Por eso es desaconsejable el tatuaje de henna con aditivos, sobre todo con henna negra.

1 Comment

  1. Brazo dice:

    Llevo un rato largo buscando algo de este estilo, mil gracias por tu artículo, me lo guardo a favoritos.

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