Objetivos de la alimentación

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Objetivos de la alimentación

Objetivos de la alimentación

El primer objetivo de la alimentación es quitarnos el hambre. Éste es el motivo fisiológico. Pero alimentarse, comer, también es una forma de disfrutar, una fuente de placer, y una forma de reafirmar nuestra identidad, aunque aquí ya entramos en otros conceptos. Cuando hablamos de disfrutar estamos hablando de un plato, entendiendo como tal la combinación, generalmente armoniosa, de más de un alimento. El conjunto de los platos típicos de cada tierra conforman su cocina, y esto tiene una importancia cultural capital. Nosotros tenemos nuestra cocina valenciana. ¿Hay que decir qué importancia tiene para los valencianos que exista una cocina autóctona con un número de platos muy populares?
Pero no divaguemos. El objetivo de nuestro texto no son los dos últimos apartados sino el primero. Así que continuaremos por aquí.

¿Por qué con los alimentos nos quitamos la hambre?

Los alimentos nos quitan el hambre porque tienen nutrientes.
¿Recuerdas el primer artículo? El alimento se asemeja al medicamento y éste tiene unas sustancias activas que son las responsables del efecto medicamentoso, y otras, acompañantes, los excipientes, incluidos por motivos tecnológicos, que no tienen ningún efecto fisiológico. Los alimentos también tiene sus sustancias activas que son los nutrientes, y también suele tener otras sustancias acompañantes, sin efectos desde el punto de vista nutritivo, que se parecen a los excipientes y que constituyen la tecnología empleada por la naturaleza.

Y ¿qué es un nutriente?

Se considera nutriente aquella sustancia que cumple alguna de las funciones de la nutrición, que son la energética, la estructural y la reguladora de las funciones corporales.

¿Qué quiere decir que el nutriente puede tener función energética? 

Volvemos otra vez al primer artículo. Si recuerdas, dijimos que el cuerpo y el coche se parecen. Éste es el argumento: los dos necesitan energía para funcionar. Más adelante tendremos ocasión de profundizar.

Y ¿estructural?

Retomemos el símil del coche. El coche se produce en una factoría, y crece a medida que los operarios montan los distintos elementos que conforman su estructura. El cuerpo humano, desde la fecundación, crece en el seno de la madre, sin que nadie lo monte, a partir de las sustancias que le llegan por la sangre a través del cordón umbilical. Esas sustancias, esos elementos, son nutrientes, dicho de otra manera, algunos nutrientes constituyen las baldosas que forman el edificio de nuestro cuerpo. Pero mejor volvamos al coche: Cuando sale de la fábrica, ya tiene el tamaño definitivo, y ya no crecerá, pero necesitará reparar su estructura, que se le haga mantenimiento, que se le cambien las baterías y las luces, que se le cambie el aceite y se le arreglen las abolladuras,…etc. El cuerpo humano, por el contrario seguirá automontándose, crecerá, y continuará creando nuevas estructuras durante muchos años hasta que se haga adulto. Y, además, necesitará, también, al mismo tiempo, ahora y después, toda la vida, renovar o reparar muchas de sus estructuras, algunas hasta cada día. Estas últimas propiedades las tendrá que mantener mientras viva y los materiales de que se servirá para estas últimas tareas también son nutrientes.

Nos falta la función reguladora

El funcionamiento del cuerpo humano es muy complejo y debe seguir un orden sumamente estricto. Lo contrario sería un caos y el caos es incompatible con la vida: por eso necesita que hayan unos mecanismos finísimos que consigan una regulación precisa de sus actividades y que existan unos sistemas que aseguren esa regulación. Entre ellos están, por ejemplo, el sistema nervioso, que da las órdenes a las células corporales, y el endocrino, que actúa transmitiendo los mensajes químicos pertinentes mediante las hormonas. La mayoría de las hormonas están compuestas o llevan, en su composición, nutrientes. Además, muchos minerales y todas las vitaminas intervienen a este nivel, teniendo una función estrictamente reguladora.

Para acabar hoy, falta decir que los nutrientes son unas sustancias químicas definidas. Que son poco más de 50, y que todos, para considerarse nutrientes, habrán de cumplir una o más de las funciones señaladas. Son, pues, relativamente, pocos en número pero están contenidos en mayor o en menor cantidad en una gran diversidad de alimentos. ésta amplia variedad  asegura que se cubran las demandas nutricionales con productos muy distintos, que dependerán, entre otras cuestiones, de las culturas de los distintos pueblos lo cual justifica  que existan múltiples gastronomías.
En el próximo artículo relacionaremos el nutriente y el alimento con su función nutritiva.

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