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La malnutrición

En el artículo anterior expuse el propósito de retomar el tema de la influencia de los alimentos en la salud de las personas y hablé de que la falta de una correcta alimentación, bien sea por exceso, o por defecto, da lugar a un problema: la malnutrición. Entendemos como tal, la falta de determinados elementos necesarios para que el organismo desarrolle todas sus funciones de manera tal que no mengüe la salud de la persona. Además de por exceso y por defecto, en otras ocasiones se dan los dos problemas a la vez. Esto pasa cuando no se lleva una alimentación equilibrada.

Hablaremos un poco más concretamente de los tres casos.

La malnutrición por defecto de nutrientes ocurre cuando los alimentos se toman en cantidades inferiores a las debidas. En la época actual no hay que hacer demasiado énfasis sobre esto porque todos conocemos países que tienen a la mayoría de sus ciudadanos en un nivel de pobreza tal que no tienen los recursos necesarios para poder adquirir ni siquiera los alimentos que les son indispensables. En los últimos años también hay personas de nuestro ámbito que están sufriendo la falta de dinero como consecuencia del paro provocado por la crisis económica. El único tratamiento para esta situación es la solidaridad. Os dejo algunas páginas web de ONG que destacan en la lucha contra la hambre:

Médicos sin fronteras

Unicef

Acción contra el  hambre

intermonoxfam 

Manos Unidas

Cáritas Española

Y ahora seguimos con el tema. La malnutrición por exceso se da, obviamente, en aquellos que toman en exceso uno o más nutrientes. En esta circunstancia el cuerpo cuenta con mecanismos para regularlos pero, cuando no puede hacerlo o esos mecanismos fallan, la cosa puede acabar en enfermedad. Pondremos un ejemplo. Cuando un individuo come demasiadas grasas o aceites, el cuerpo pone en marcha mecanismos para aumentar su eliminación y para que no se acumulen. Si no es capaz de hacerlo, la grasa se acumulará y, como circula por la sangre unido al colesterol, aumentará este. Visto esto, es de esperar, primeramente, una situación de preenfermedad, considerando como tal el exceso de peso y, en último término, de obesidad, que ya tiene entidad patológica. También es más que probable que se le dispare el colesterol. No podemos olvidar que el aumento del colesterol malo que circula por la sangre aboca a la cardiopatía isquémica, el ictus, la diabetes tipo II u otros… Para acabar este escrito no está de sobra recordar lo que señalamos unas líneas más arriba: si se come demasiado de algo, corrientemente, se deja de comer de alguna otra y la consecuencia es que se desequilibra la dieta. Y así es frecuente que a quienes son excesivamente carnívoros no les gusten, y no coman suficientes cantidades de frutas y verduras, y como estos grupos de alimentos tienen unos nutrientes que no están presentes en la carne, presentarán déficit de aquellos y estarán en peligro de enfermar  si el déficit es importante. También las personas, que para perder peso, llevan un régimen de restricciones en los alimentos de su dieta la pueden tener desequilibrada y con carencia de algún o algunos nutrientes. Esta situación se da muchas veces en el caso de las dietas de moda. Hablo, entre otras, de esas dietas milagro que pasan de boca en boca y que no tienen ninguna base científica y de las implantadas por “gurús” sin la debida formación.

En el próximo artículo trataremos de algunas enfermedades corrientes y de su relación con la dieta.

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