Consejos para las comidas navideñas (con recetario incluido)

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Consejos para las comidas navideñas (con recetario incluido)

En unas Navidades pasadas escribimos un artículo en el que, en un tono pretendidamente alegre, dábamos unas recomendaciones para disfrutar de la gastronomía típica de estas fechas huyendo de los excesos. Y, al final del artículo, colgamos un enlace para que os bajarais un recetario para aprovechar las sobras de aquellos platos con los que tuvisteis la ocasión de alegrar vuestros estómagos, porque hay que hacer caso de las cuatro erres (Reducir, Reutilizar, Reciclar y Recuperar), ya que ello nos permite ser ecológicos y además, contribuir a una de las máximas de cualquier economía doméstica: el ahorro. Con todo, como lo nuestro es la salud, os animamos a repasar aquel blog y de paso, si no lo hicisteis, podréis acceder a aquel recetario.

Hoy repasaremos otro aspecto de la salud que también se debe tener presente en las elaboraciones culinarias de este tiempo para asegurar el goce de los fabulosos platos con los que nos llenaremos los buches, minimizando el riesgo sanitario relacionado con la higiene de los alimentos. Y es que hay unos factores de riesgo que vale la pena comentar brevemente y que se cuelan en la preparación de comidas. Y más, cuando se elaboran en gran cantidad.

Cuando preparamos una comida estamos, en la medida de lo posible, persiguiendo un objetivo doble: deleitarnos con un menú atractivo y sabroso y que este placer no quede empañado por bacterias. Porque  cuanto mayor es el número de comensales, mayor es la cantidad de comida que se necesita y más elevado es el riesgo de que aparezcan “invitados” no deseados que puedan ocasionar alguna enfermedad de las que se transmiten por alimentos, y que, aunque en la mayoría de los casos sean de carácter leve nos ensucian el recuerdo de aquellos momentos agradables pasados. Para evitarlos es conveniente seguir unas normas básicas de manipulación e higiene en toda la línea de la confección de un plato, que va desde la planificación al almacenamiento de las sobras. Y así, habrá que:

  • Planificar una cantidad de alimentos que no dé una cantidad exagerada de sobras aunque casi siempre se podrán aprovechar.
  • Mantenerlos, antes y después de la elaboración, adecuadamente para que estén expuestos el menor tiempo posible a condiciones poco favorables.
  • Ser rigurosos con nuestra higiene personal, sobre todo con nuestras manos, que deben mantenerse escrupulosamente limpias en todo momento.
  • Evitar poner en contacto distintos alimentos sobre todo si se han de consumir sin cocinado posterior, trabajando con los menos posible a la vez, para evitar que las bacterias pasen de los unos a los otros, contaminándolos. Lo mismo cabe decir respecto de los utensilios que es mejor higienizarlos antes de utilizarlos sobre alimentos distintos.
  • Tener en cuenta los tiempos y las temperaturas que aseguran la salubridad tanto en el almacenamiento -como antes habíamos comentado- como en el cocinado. En los alimentos preparados leer las etiquetas nos será de gran ayuda. El cocinado a la temperatura adecuada y durante el tiempo pertinente puede eliminar los gérmenes que nos darían problemas.
  • Almacenar de forma correcta las sobras de los alimentos y ante la menor duda desechar los que resulten sospechosos.

No es tiempo de sesudos consejos; se impone disfrutar que es lo que deseamos que hagáis y por eso aquí terminamos. Solo me queda para agradeceros la amabilidad de leer nuestro articulo hasta el final y haceros otro regalito: Un recetario con recetas para esta época.

FELICES COMIDA DE NAVIDAD Y FELIZ 2018

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